25 oct. 2010

Vomitiva.

Faltaban tres cuadras para que el 136 llegara a la plaza de Marcos Paz cuando los ojos de la escasa tripulación herense que había emprendido viaje conmigo se posaron escandalosamente sobre mi figura así como también -y especialmente- sobre mi parto oral: un círculo gigante compuesto por lo que horas atrás había sido una sopa de fideos mal digerida, yacía en el piso del pasillo, obstruyendo el paso.

La vergüenza me azotó ferozmente, por lo que decidí no mirar a nadie; me puse de pie, avancé hacia la puerta delantera del colectivo -que ya estaba en la plaza- como si nada, y me bajé del mismo, haciéndome la pelotuda.

En cuestión de minutos, ya me encontraba arriba de otro 136, rumbo a Primera Junta. Cuando el bondi estaba llegando a la plaza de Merlo, rodeado por una cantidad considerable de vehículos que colapsaban el tránsito y esperando a que el semáforo se pusiera en verde, un nuevo impulso vomitivo me sacudió: abrí la ventanilla, saqué la cabeza afuera, y contemplé cómo el resto de mi sopa de fideos cubría por completo el vidrio delantero de un coche que estaba pegoteado al colectivo.

Si bien pasaron tres años de éste célebre vómito, seguramente, el conductor de dicho vehículo todavía estará odiándome.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Che updateá. Tu público (?) necesita estar al tanto de tus últimas secreciones corporales.

Por cierto, me gustó la nota del vómito. Es mi secreción favorita.

Martin Barrilete dijo...

che imbécil dejá de crear tantos grupos imbéciles en el facebook, no ves que no atrae gente a tu blog de mierda? además, tenes problemas para crear esos grupos? infeliz, son re siomes

Anónimo dijo...

Si no te gusta, pegate un tiro. ¿Quién carajo le va a dar bola a tu comentario sumamente pedorro y carente de toda trascendencia? Además, quién carajo sos vos? ¿De dónde saliste?